Low light houses (Sitges)
Un refugio diseñado para acompañar la noche
La casa abraza la lógica de la noche: cuando el entorno oscurece, la luz interior desciende con él. El proyecto trabaja con niveles de intensidad muy bajos y temperaturas de color ámbar extremas —1001K, desarrolladas con tecnología Kerai— que eliminan prácticamente el componente azul del espectro. El resultado es una luz que no interrumpe la transición natural del cuerpo hacia el descanso.
La iluminación se integra de forma orgánica con la naturaleza que rodea la casa. Interior y paisaje nocturno comparten una misma penumbra cálida, sin fronteras lumínicas que rompan la continuidad. La oscuridad no se combate: se habita. Cada capa de luz acompaña el ritmo biológico de quienes viven el espacio, construyendo una atmósfera donde el descanso no se busca —simplemente llega.